EN BUSCA DE TRABAJO

por Julio Seguel

Abril de 1992

            Tal vez ya lo he comentado alguna una vez en este espacio, pero ahora, pienso enfocar lo mismo, desde otro punto de vista.  Se trata de la forma en la cual conseguí mi empleo actual.  Tengo entendido que hay varios otros miembros de la comunidad chilena en Japón, trabajando como yo, es decir, como un trabajador común y corriente en una compañía japonesa y también nos gustaría saber de su experiencia personal.

            Bien, luego de pasar 6 años en universidades japonesas, hasta completar todos los títulos de postgrado normalmente obtenibles, uno queda en la encrucijada.  Y ahora, ¿Qué Hago?  Ya no tengo mi trabajo en Chile, pero toda mi familia está allá.  Pero por acá, luego de terminar en la universidad, sería interesante ver una de estas compañías gigantes por dentro.  ¿Serán en verdad esa maravilla que todo el mundo dice y cree?  O serán como el resto de la sociedad japonesa, una serie de bonitas fachadas, bonitas presentaciones, reverencias y mucho tatemae (lo que se muestra) sin honme (la verdad real).  Además, está la familia de la esposa, la cual es un gran factor en cualquier decisión.

            Bien, en conclusión, luego de sopesar muchas cosas, me decidí quedarme en Japón, por un tiempo indefinido, indefinición que sigue en la actualidad.

            ¿Cómo encuentra trabajo un recién graduado en Japón?  Pues bien, no se preocupa de nada.  Por lo menos, no los estudiantes de la Universidad de Tokio, a la que yo asistí.  El estudiante tan solo tiene que decirle al profesor encargado, el nombre de la compañía en la cual quiere trabajar y listo, la universidad le da cartas de recomendación y prácticamente lo presenta y se acabó.  Ya tiene su trabajo, desde el 1 de Abril.  ¿Funciona lo mismo con un extranjero?  Pues sí, la universidad también le busca trabajo al extranjero, que lo desee.

            En mi caso, yo también podría haber optado por tal ruta, la ruta normal pasiva, con la cual sin duda, se obtiene un puesto, no siempre lo preferido por uno, decidido por la compañía que a uno lo contrata.

            Pues bien, en parte por ignorancia, en parte por tratar de conseguir mejores ventajas y por no convencerme que bastaba con decirle al profesor encargado, comencé personalmente a hacer gestiones en varias compañías eléctricas, en las cuales se hacen equipos del tipo en el cual yo podría prestar mi colaboración en su diseño y planeación.

            En esta etapa fue que recién, comencé a oler, aunque no todavía a saborear, la verdad.  El libre mercado, campeón en Japón, según lo que se cree ingenuamente, tan solo existe en la fachada, como en la mayoría de las cosas.  Fui a una compañía, me atendieron muy bien, incluso me hicieron invitaciones a visitar la fábrica, a almorzar, a cenar.  Cuando pregunté por lo que me interesaba, mi sueldo.  Me preguntaron mi edad y listo, Ud. ganará tanto anual.  ¿Otros beneficios especiales por ser extranjero?  Pues no.

            Fui a una segunda compañía, la misma cosa, la misma buena atención, invitaciones, sueldo, dependen de su edad.  ¿Otros beneficios?  Pues, no.  La cantidad de mi sueldo, prácticamente igual a la de la primera compañía.

            Fui a una tercera, con la sospecha de que sería igual.  Resultado, igual a las primeras.  Otros beneficios.  ¡No!  Pues, estoy perdiendo el tiempo, no tiene sentido seguir preguntando por ahí y por allá.  Pues bien, en esta última compañía encontré un aliado, en un jefe de un departamento en el cual yo había hecho algunas traducciones y revisiones de traducciones mientras estaba en la universidad.  El me presentó a otro peso pesado dentro de la compañía, los cuales solicitaron al departamento del personal algún trato especial para mí, pues si yo no conseguía nada mejor que el promedio, volvería a Chile, donde sin duda tendría un buen trabajo.  Luego de muchos tiras y aflojes, lograron estos auspiciadores míos dentro de la compañía, que me pasaran en arriendo una casa, de las que llaman shataku y una bonificación especial de  ¥150.000 al año, la cual desapareció en pocos años.  Pues bien, me contraté y todavía estoy aquí.

            En la primera fiesta de los ingresados a esta compañía de la Universidad de la cual me gradué, me encontré con un compañero Iraní, el cual, por la guerra con Irak, se vino a Japón, no hizo nada especial para entrar a la compañía y tan solo por los buenos oficios del profesor que lo presentó aquí, le dieron casa y además, su sueldo mensual, era, en ese entonces, ¥50.000 mayor que el mío.

            Más me hubiera valido, el quedarme tranquilito en mi laboratorio de la universidad, esperando que los profesores encargados hicieran todas las gestiones por mi.

            Espero que todos mis compatriotas, que de una forma u otra andan buscando un trabajo de asalariado, lo consigan y de los buenos, pues, aunque no me consta, dicen que dicen que habrían.