SU CASA PROPIA
por Julio Seguel
Octubre 1993
¿Tener su propia casa en
Japón? .... Un sueño, nada más que un sueño.
¿Será realmente un sueño? Puede
ser una realidad concreta, al alcance de muchos de nosotros, los que vivimos en
una forma más o menos permanente en Japón.
Bueno, para alcanzar la casa
propia, decente y vivible, este es el momento preciso de comenzar.
Japón está sumido en una recesión
económica, que si bien, no nos afecta muy directamente a nosotros los
asalariados por haber un gran colchón de reservas en las compañías en las
cuales trabajamos, sí ha comenzado a afectar a todos aquellos de nosotros que
puedan trabajar independientemente.
La recesión ha afectado
principalmente a las compañías y el gobierno ha tratado de estimularlas de
varias maneras, una de las cuales es con la bajada de los intereses
bancarios. La tasa de descuento, o sea,
el interés que cobra el banco central japonés a los bancos comerciales, está
en 2,5% anual y pronto bajará de nuevo.
Con lo usureros que son los bancos, especialmente estos japoneses, es
posible esperar que uno pueda conseguir un préstamo para comprar una vivienda
con una tasa del orden del 5,0% anual.
No está mal de todas maneras si se considera que no le recargan la
inflación.
Volvamos a la recesión. Esta recesión comenzó con ciertas medidas
que tomó el gobierno para romper la burbuja económica que se estaba
produciendo, la cual a la larga, si no se rompía a tiempo, habría provocado
problemas mayores. Qué hizo el gobierno
para romper la burbuja. Usó un alfiler
y la pincho, plash, boom, puf, paf, etc. etc.
Ese alfiler fue colocar un límite a la usura y utilidades a la
compraventa de terrenos y algunos impuestos extras a las mismas. Los precios de los terrenos comenzaron a
bajar, bajar, bajar y a pesar que todavía no llegan a los valores que deberían
tener dependiendo de la utilidad que se obtiene de ellos, sirvió para que las hipotecas que
garantizaban las transacciones de la época de la burbuja, ya no valieran el
valor nominal que tenían, vino la crujidera en los bancos, no prestaron plata y
la burbuja explotó, a beneficio nuestro.
Los terrenos ahora son
relativamente baratos, se pueden comprar casitas en los barrios no muy
alejados, por unos ¥50.000.000, o departamentos de algo más de 60 m2
por unos ¥35.000.000 .... Pero Che, vos estás loco, de donde, de donde....
diría mi amigo del otro lado de la cordillera.
No es necesario tener toda es
guita, sería mi respuesta, basta con un 10% ó 20%, un certificado de trabajo,
otro de ingresos de la familia y que uno de los cónyuges por lo menos, tenga
una residencia permanente en Japón, mejor si uno de los dos es Japonés. Con esos papeles, la compañía constructora
le hace los trámites y le indica los que tiene que hacer uno, para conseguir
un préstamo en el KOKO, en el ¡queee?.
Si, en el KOKO, que es un fondo, o una caja que presta plata para comprar
casas, es estatal, sus intereses son del orden del 4,2% anual y presta con
plazos de hasta 35 años, pero no presta todo.
La municipalidad o la administración provincial tiene otros créditos
subsidiados del orden del 5% anual y unos 25 años de plazo. Finalmente, si uno es empleado de alguna
compañía, muchas veces las compañías prestan plata con mucho menos interés, un
3,5% no sería extraño. Si uno no tiene
el 20% de pie, que es un requisito casi general, muchas veces, la compañía
constructora le hace un préstamo para callado, de la plata que falta, y si Ud.
tiene suerte, no le cobran interés. Y
esto me consta.
Y todo resuelto. O casi, pues, le faltarán 35 años de trabajo,
para terminar de ser dueño de su solución habitacional. No es lo ideal, pero si Ud. piensa que las
cuotas mensuales que terminará pagando son menores que lo que cuesta el arriendo
del mismo lugar, no hay por donde perderse.
Invíteme a su nueva casa, estoy
totalmente dispuesto a servirme un par de empanadas y un vaso de vino para
celebrar su compra.
Con respecto a mí. Todavía no me decido a invertir mi fortuna
en el pie de una mansión, de unos 55 m2. Tal vez cuando .....