LAS COMIDAS CHILENAS EN
JAPÓN
por Julio Seguel
Diciembre de 1992
Hoy día mi mujer me preparó una rica cazuela de vaca, a la chilena. En
realidad estaba rica, pero me ha costado prácticamente quince años el
convencerla de que haga una cazuela realmente a la chilena.
Los amigos chilenos cuyas esposas son chilenas no tendrán este problema
y tal vez no me comprenderán pero aquellos que estamos internacionalmente
casados o cazados, estarán conmigo.
En realidad, estoy casi seguro que la mayoría de mis amigos cuya esposa
es japonesa, ni siquiera logra que ésta le prepare una cazuela de vaca o de
pollo, o unas empanaditas de esas que saben saborear ya en sodas partes de
Sudamérica (acabo de estar en Bogotá y se ve en los barrios letreros ofreciendo
las ricas caldúas, lo cual hasta hace poco no ocurría o unas humitas, o las
apetecidas guatitas. Aunque Elly escriba en esta revista de Rapa Nui las más
ricas recetas y sugerencias, las cosas no son tan simples como parece. No es
que no haya amor, ni que las mujeres japonesas sean menos atentas con el marido
ni nada por el estilo. Tan solo es que no hay caso. Y punto.
¡ Cómo se le puede ocurrir a un chileno que hay que cocer la carne un
par de horas para que se ablande! El echarle a la sopa la suficiente cantidad
de sal es un atentado contra la salud de todos, subirá la presión sanguínea y
capaz que quede viuda un par de día antes, por lo cual ninguna esposa Japonesa
sazonará lo suficiente la sopa. Y las verduras, si se hierven más de un minuto,
pues que desaparecen las vitaminas, cambia el color, pierden la naturalidad,
etc., etc. Las papas, pues, hay que cocerlas aparte y echarlas al plato, no a
la olla de la cazuela y al final, para darle el toque final, a la cazuela hay
que ponerle un poquito, ¡pero si no es casi nada! de salsa de soya con la
infaltable pizca de azúcar, para resaltar el sabor.
Pues, trate Ud. de comerse esa cazuela, y para más remate, acompañada
de pan de molde.
Me costó 15 años convencerla a medias, de que si quiere hacer cazuelas
chilenas, pues bien, hay que hacerlas como en Chile.
Espero no tardar otros 15 años pare convencerla que me haga guatitas.
La sola palabra, le causa un alarido. ¡Que asco! Si tan solo escuchar el nombre
se le pone la piel de gallina. Interiores de animales, no son buenos para la delicada
constitución de los seres humanos de estos lados.
Los chunchules, las prietas, los sesos, las criadillas, ni pensar, tan
solo se pueden saborear en Chile, en esas arrancaditas que logro darme no muy a
menudo.
Todos los que tuvimos la suerte de poder asistir a la reunión con su
Excelencia el Presidente de Chile en el Hotel New Otani, tuvimos una
experiencia similar, nos lanzamos al ataque al ver las apetitosas empanadas,
pero luego del primer mordisco, ya nos enteramos que no había sido un(a) chileno(a)
quién la cocinó. Y no es por tratar de ponerme a dirigir una orquesta que no me
corresponde, cosa que no se me ha pasado por la mente, pero para la próxima
visita de Su Excelencia, le sugiero al personal de la embajada que comisionen a
doña Elly o a doña Ema, pare que le pongan el toque chileno a las comidas, la
cebolla picada como corresponde a la empanada, el cuesco a la aceituna, etc. y
lo mas importante ¡que le escondan la botella con salsa de soya al cocinero!
Hasta el próximo mes