¿SON EFICIENTES LAS COMPAÑÍAS JAPONESAS?

por Julio Seguel

Nov 1992

 

Acabo de leer un noticiario económico que publica CORFO es un número atrasado, de esos que andan dando tumbos y botes y entre tantos rebotes, le llegan a uno por casualidad Este boletín denominado CHILE ECONOMIC REPORT publicado en Nueva York, un número de marzo de 1991 tiene un cuadro con las utilidades de las mejores compañías chilenas los valores allí escritos, me han dejado impresionado.

La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones con un capital de 413 millones de dólares tuvo el año 1990 utilidades de 166 millones. Si no me fallan las cuentas, las que no pude hacer con los dedos por razones obvias, las utilidades son más del 40% del capital. La segunda era Copec, con capital de 730 millones de dólares y utilidades de 152 millones esta vez el porcentaje es menor, pero de sodas maneras es del 21% Y así, las mayoría de las empresas, aparecen con una gran  utilidad. Y estos años han sido mejores que el año 1990, lo cual implicaría que las utilidades han aumentado más.

Como alguno de Uds. ya lo sabe, yo trabajo en Fujitsu, la cual tiene utilidades de no mas del 5% y este último año por la recesión económica han sido prácticamente nulas. A continuación trataré de analizar, a que se debe que las utilidades de estas grandes compañías japonesas no sean lo altas que son las de las respectivas compañías chilenas.

Fujitsu es una compañía gigantesca en cuanto a número de empleados, tipos de equipos fabricados, provectos en los cuales ofrece equipos, relaciones comerciales y ventas.

Está manejada por un grupo de ejecutivos, casi íntegramente empleados de la compañía. Me explico mejor, son personas que entraron a trabajar desde los niveles inferiores y escalaron todas las posiciones en la compañía hasta llegar a ser sus ejecutivos principales. El directorio de la compañía esta también integrado por estos empleados de la compañía, sin que existan directores nombrados por los accionistas.

Bajo estas condiciones, la compañía y la mayoría de las compañías japonesas están en las misrnas condiciones, no tienen presiones de los accionistas por obtener altas utilidades para el lucro de las acciones. Por lo tanto la compañía se puede concentrar en otros aspectos tales como el expandir sus negocios, aunque no representan una utilidad cierta.  Por lo tanto, el crecer, ha sido el fin hasta ahora. El crecer, le da a la compañía estabilidad y hace que se diluyan los altos costos fijos en una mayor cantidad de productos o de ventas.

Las compañías japonesas tienen elevados costos fijos, baja eficiencia por trabajador, al compararlas con las equivalentes norteamericanas por varios aspectos que a uno se le hacen evidentes luego de entrar a la compañía.

A continuación analizaré brevemente algunos de estos aspectos.

En Japón existe lo que se denomina AMAKUDARI, lo cual literalmente significa bajar del cielo.  Esta bajada del cielo, no es al infierno, en realidad, es directamente al paraíso.  En palabras corrientes, significa que algún alto empleado de la NTT o del Ministerio de Comunicaciones u otros organismos reguladores o usuarios grandes de equipos, van a trabajar a alguna compañía fabricante con la cual tuvo alguna relación.  Pues bien, esta persona llega perfectamente desorientada, pues el ambiente en el cual trabaja es muy diferente al que tuvo originalmente, no tiene amigos, contactos en su nueva posición, no experto normalmente en la materia en la cual tiene que trabajar.  Es por lo tanto, algo así como un adorno en la oficina.  Tan solo tendría que desarrollar alguna labor, en caso que necesiten contactos en el Ministerio o la NTT, etc, por una cosa u otra.  De estos señores hay muchos, con muy buenos sueldos, muy buenos puestos de nombre, pero sin ningún poder ni función específica.

Otro aspecto que contribuye a la baja eficiencia por trabajador, es la costumbre de nombrar “ejecutivos de la compañía” a prácticamente toda persona en edad de serlo.  Casi todo trabajador de más de 40 años, ya es ejecutivo de la compañía, tiene un escritorio de dimensiones mayores, está sentado en la fila reservada para ejecutivos, cerca de la ventana.  No sé si es por costumbre o por el aumento de trabajo de papeleo, que estos ejecutivos dejan inmediatamente de efectuar trabajo diario, pasando tan solo a hacer trabajo administrativo y a sugerir de vez en cuando, una u otra casa.  Es entonces la compañía como un ejército en el cual hay muchos oficiales que no mandan y poca trapa moviéndose más o menos hacia el enemigo pero con una gran cantidad de miembros zigzagueando e incluso marcha atrás. 

Los empleados nuevos no tienen una guía clara sobre lo que hay que hacer.  Las compañías japonesas son famosos por el entrenamiento que le dan a sus empleados, pero yo no lo veo.

Hay problemas de documentación, por lo cual otra persona no puede continuar fácilmente el trabajo de alguien que lo haya hecho antes y es necesario recrear de nuevo, prácticamente todo.  Ayuda a esto el desorden impresionante de los escritorios, llenos de documentos, papeles, archivadores, etc. donde ni el propio encargado encuentra nada.

Los empleados no son normalmente asignados a sus trabajos dependiendo de sus aptitudes, tan solo, dependiendo de las necesidades de la compañía.  Por lo tanto, no es extraño vera a una persona que estudió chino, trabajando en la sección latinoamericana y aquel que estudió castellano trabaja en la sección encargada de Hong Kong o Taiwán.

Podría continuar enumerando causas, pero lo dejaré hasta aquí por ahora.

Si Japón mejorara estos aspectos, sus compañías serían aún más eficientes de lo que son actualmente y tendrían tal vez niveles de utilidades del orden de las que tienen la Papelera o Copec.