¿PUEDO LLEVAR UN TELÉFONO A CHILE?
por
Julio Seguel
Abril de 1993
Mi formación profesional es la de ingeniero electricista. Cuadrado, como debe ser un ingeniero, que al ver a una linda rubia en tanga, en vez de admirar el interior de la tanga, se pone a calcular los centímetros cuadrados de tela que se usan en ella. ¡Qué le vamos a hacer! Así es la vida.
Mi trabajo siempre ha sido en telefonía, tanto en Chile como en Japón, por lo cual, es sobre lo que más me gustaría escribir pero como se que la mayoría de los compatriotas que viven en Japón, al teléfono lo ven tan solo como una herramienta y no como aparato digno de estudiar por si mismo, es que hasta el momento no he tratado mucho a este ingenio.
Aunque todavía puedo aguantar sin escribir sobre el teléfono, este mes las líneas serán dedicadas a este aparatito, que está en casi sodas las casas japonesas y recientemente también está al alcance de la mayoría de los chilenos en Chile.
Varias veces algunos amigos me han preguntado si pueden comprar un teléfono en Japón y llevarlo para Chile. Bueno, si Ud. está apurado y no le interesa la parte técnica, le doy ahora mismo la respuesta y puede dejar de leer el resto. La respuesta es "Sí" y tres puntos suspensivos.
Ahora viene la explicación de los puntos suspensivos.
Los teléfonos por fuera se ven parecidos. Los mas viejitos tienen un disco dactilar, numerado del 1 al 0, pasando por 2, 3, 4, etc. Los más nuevos, tienen un teclado, al que se le han agregado los signos "*" y "#" Los teléfonos antiguos, esos de disco, usan señalización de pulso, para indicar a la central telefónica el número que marcó el ser humano que metió el dedo en el agujero e hizo girar el disco. Si uno marca un 3 por ejemplo, el disco al volver a la posición de reposo, interrumpe 3 veces la línea, generando 3 pulsos (un pulso se genera con cada interrupción). Análogamente si uno marca un 9, el disco al volver a la posición de reposo, interrumpe 9 veces la línea, indicándole a la central que se ha marcado un 9. Con el cero pasa lo mismo. Bueno, no tan lo mismo, cuando uno marca un 0, el disco interrumpe 10 veces la línea, generando 10 pulsos, no son 0 pulsos.
Los teléfonos de teclado tienen, normalmente dos posibilidades; una es imitar a los teléfonos de disco, es decir, enviando pulsos mediante la interrupción de la línea, que representan los números marcados. La otra, es mandar un par de tonos audibles mezclados por la línea, los cuales corresponden al número.
Normalmente la central telefónica permite la recepción de pulsos de marcación, pero, como un servicio extra,~ por una cuota mensual adicional, la compañía telefónica presta el servicio de marcación por teclado, el cual es mas rápido.
La gran mayoría de los teléfonos de teclado que se venden en Japón, aunque no todos, permiten enviar los números mediante tonos, luego de conectar la línea mediante pulsos. Esto es necesario para hacer funcionar servicios de máquinas contestadoras automáticas, máquinas de mensaje y en caso de algunas centralitas privadas sin operadoras, conectarse a algunas de las extensiones internas (anexos, según la terminología chilena), etc. En el mundo, hay varias normas con respecto a las características electroacústicas de los teléfonos. Cuando yo trabajaba en la compañía de teléfonos de Chile (CTC), hasta el año 1978, se usaban las normas de la Bell, de U.S.A. En estas normas, el teléfono ajusta automáticamente su nivel, dependiendo de la distancia a la cual esta ubicado de la central telefónica Si el teléfono esta muy lejos de la central telefónica, transmite con mayor potencia; si esta al lado de la central telefónica, atenúa su potencia de salida y baja la sensibilidad de su receptor.
En Europa, se confía en que el instalador sepa la distancia a que está instalado el teléfono de la central e instala un micrófono y un auricular, con la sensibilidad adecuada a tal distancia (una técnica que en Chile no funcionaría ya que el instalador normalmente no sabe la distancia a que está la planta, o el teléfono es cambiado de planta muy a menudo). En Japón se use un método semi‑automático, en el cual el teléfono dependiendo de la distancia de la planta, se ajusta sólo en recepción.
Pues bien, si Ud. compra un teléfono en Japón y lo instala en Chile, obtendrá un teléfono con menos ajuste automático que si le comprara un teléfono a la CTC. El teléfono más barato que vende la CTC en Santiago, promoción de octubre de 1992, vale 13 dólares, unos 1.500 yenes, por lo tanto, no le veo ninguna utilidad a comprar teléfonos en Japón y llevarlos a Chile. Acá, el más barato, hecho en Taiwán, vale más de tres veces esa cantidad. Legalmente, supongo que no se puede llevar un teléfono desde Japón a Chile. Estos aparatos para ser conectados en Chile, deben de haber sido homologados, para ver si cumplen con las normas de las cuales ya les conté anteriormente. La homologación es un proceso complicado, con una serie de pruebas y por lo tanto, es costoso, por lo cual, no es opción si a Ud. el vista de aduana le quitara el teléfono. Más vale botarlo ahí mismo que tratar de recuperarlo. Pero si pasa, el conectarlo a la línea, no le hará mal a nadie, más que a Ud. mismo, pues si tiene la mala suerte de quedar lejos de la central, Ud. escuchará un poco más bajo, también a Ud. lo escucharán un poco mas bajo, pero de todas maneras, el nivel será el suficiente como para entenderse bien en la gran mayoría de las comunicaciones.
Ahora bien, si Ud. compra un teléfono inalámbrico, de esos con una o varias extensiones y lo lleva a Chile, ahora la ilegalidad es mayor. Si bien, no creo que tampoco le haga mucho mal a nadie usarlo, la norma de radio de tales teléfonos, no está aprobada más que en Japón y en ciertas condiciones, su vecino puede reclamar y con razón. Estos teléfonos inalámbricos son de dos tipos, los de potencia débil y los de baja potencia. Los debilitos, transmiten con 1 miliwatt (una milésima de watt) y permiten hablar hasta a alrededor de 10 metros de la estación base. Aunque en una casa japonesa todo queda a menos de 10 metros de distancia, se usan muy poco pues por su debilidad, están muy expuestos a ruidos. Los otros, los de baja potencia, transmiten con 10 miliwatt y su alcance es de alrededor de 100 metros. Si bien las potencias son bajas, y las frecuencias altas, por no estar autorizados en Chile, es posible que interfieran con equipos de comunicaciones o sean interferidos por estos. Pero, incluso en caso de que sean interferidos, estos aparatitos japoneses son capaces automáticamente de usar otro canal, de una serie de 89 canales disponibles, buscando un canal que no este en uso. Si los teléfonos están interfiriendo a un servicio autorizado legalmente en Chile, estamos sin suerte y no queda mas que no usarlo en tal sector.
En conclusión no creo que sea aconsejable llevarse un teléfono desde Japón a Chile, pero si quiere hacerlo, puede hacerlo. El teléfono funcionará, pero tengo la casi seguridad que es ilegal llevarlo, aunque el vista de aduana puede que no este conciente de ello.
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