por Julio Seguel
Agosto 1994
Debido a mi trabajo, he viajado varias veces
a Costa Rica. Aquel pequeño país de Centro América. San José, su capital, tiene
casi 1 millón de habitantes y el país completo unos 4 millones.
La última vez que estuve, correspondió con
las elecciones presidenciales, dos candidatos principales y un candidato de
minoría, que tan solo obtuvo alrededor del 1% de los votos. Además,
conjuntamente se realizaban las elecciones de representantes al congreso.
Lo que quiero destacar acá, es la madurez
cívica del pueblo Tico, o Costarricense, más formalmente. El gentilicio
corriente es tico. Esto provee de la costumbre de usar el diminutivo, al igual
que en Chile, pero en vez de usar el diminutivo en su forma ito, lo usan en la
forma tico. En vez de decir chiquitito, como sería en Chile, en Costa Rica
dicen chiquitico, forma perfectamente castiza.
Llegué a Costa Rica, el día antes de las
elecciones. Lo confieso, con un poco de miedo, por la fecha tan poco propicia.
Esperaba ver al ejército patrullando las calles, pare evitar desórdenes. Primer
error, Costa Rica no tiene ejército. Lo eliminó, por allá cuando yo nací, luego
de un golpe de estado. ¡Qué lección! No es el único país que no tiene ejército.
Ahora, Panamá, tampoco lo tiene, por lo cual puede dedicar el 51% de su
presupuesto nacional, antes ocupado por el ejército, a educación, salud y
bienestar de su pueblo.
Pues, durante el trayecto en taxi hasta el
hotel, cerca del centro de San José, me extrañó un poco, no ver ni siquiera
policías en las calles. Tan solo los automóviles, buses, camiones y camionetas
llevaban una o varias grandes banderas de los dos partidos mayoritarios.
Luego, un recorrido por la ciudad, esperaba
ver carteles de los candidatos, las paredes de todas las cases pintadas con
leyendas alusivas a la elección, y nada. Nada de nada. Tan solo los partidarios
de uno y de otro candidato, avivando animadamente, tocando la bocina de sus
vehículos en las calles, grandes tacos, sin peleas, ni siquiera a garabatos.
Todo el mundo feliz, haciendo algo por quien cree que será el mejor presidente.
Ganó José María Figueres, candidato del
partido de Liberación Nacional, de 39 años de edad, hijo de un ex presidente
que ejerció la presidencia durante 3 perdidos.
Aproximadamente a las 9 de la noche, ya se
tenían los datos oficiales definitivos. E1 candidato ganador obtuvo el 49,7% de
los votos. El perdedor, Miguel Ángel Rodríguez, del partido Unidad Social
Cristiano, obtuvo el 47,5% de los votos. Resultado muy parejo.
Miguel Ángel Rodríguez, al reconocer su
derrota, a alrededor de las 9 de la noche, luego de agradecer a todos sus
partidarios por los esfuerzos desplegados durante la campaña, expresó: "La
campaña terminó hoy, desde mañana, todos unidos, vencedores y vencidos, tan
solo debemos unirnos a trabajar por Costa Rica".
Ojalá, nuestro Chile, tuviese la madurez
política de Costa Rica, por lo menos, pare que mi papá no tenga que pintar
luego de cada elección, los casi 100 metros lineales de pandereta que son la
pizarra de todas las fuerzas políticas, en cualquier elección desarrollada o
que tenga relación con Maipú.
Y ahora, aunque estemos en desacuerdo con la
filosofía del gobierno, como lo dijo el candidato Rodríguez, unámonos a
trabajar por Chile.
Hasta la próxima vez