PAPELES, PAPELES, PAPELES
por
Julio Seguel
Febrero
de 1992
Acabo
de ir a Chile y volver. Bueno, en
realidad, el viaje de esta vez, como la mayoría de los viajes, se hizo corto,
para poder hacer todas las cosas que quería hacer. Siempre me digo a mi mismo "Espero que el próximo viaje, en
unos dos años más, sea con más tiempo libre", pero la realidad es la
inversa, termino cada vez con menos tiempo, no me alcanza para nada. Un mes no es muy poco pero si se tarda 3 ó 4
días para llegar calmadito y otros 3 ó 4 días para volver, y además en Chile se
hace un tour que llega hasta Arica, el tiempo para estar en Santiago se hace
poco.
Y
pronto, ya llegó el día de volver, confirmamos el día antes que los boletos
estaban bien, que estaban re reconfirmados nuestros cupos de vuelta, que
Avianca nos pagaría el hotel y los impuestos en Bogotá por la parada que nos
obligaban a hacer, etc.
Confiados,
llegamos el 16 al aeropuerto de Pudahuel y al pasar por policía internacional,
dijeron que June, nuestra hija, que había estado desde Marzo anterior, no se
podía ir, y no hubo caso. Necesitaba
un salvoconducto, la razón no la sé, tal vez por tener aquella visa de un
año. Además, la visa no se había
inscrito como era debido, no se había sacado una tarjeta blanca, que tampoco
me explicaron que era, la niña no tenía carnet de identidad, rol único tributario,
libreta de familia y un montón de otros papeles totalmente inútiles y
absurdos que pidieron. Y efectivamente
nos los pidieron, no es exageración.
Luego
de hablar con todos los jefes, subjefes, subalternos, decidí irme yo con René,
el niño, y que la mi mujer se quedara con June, para arreglar la
situación. Cuando pasamos a la sala de
embarque ya no había nadie de Avianca.
Pero, el avión todavía estaba con su escala de la cola abajo. Una señorita encargada de la sala me dijo
que ya me había dejado el avión pero de todas maneras buscó a una señora de
Avianca, la cual habló con el avión mediante su walky talky y nos embarcaron,
en el último minuto. En ese momento
me di cuenta que andaba yo con el pasaje de mi mujer y le pedí a la persona de
Avianca que se lo pasara. Lamentablemente
no me di cuenta, y en realidad ya era muy tarde, que yo no andaba con mi pasaje
ni el del niño entre Los Ángeles y Tokio.
Ya arriba en el avión me di cuenta, pero era tarde. Sólo esperaba que mi mujer se diera
cuenta y que me los hiciera llegar a Los Ángeles, antes que nos tocara
irnos. Yo pensaba de todas maneras ir
al mesón de Korean Air a explicar y ver que pasaba. En último caso pensaba, hay que pagar de nuevo el pasaje y para
eso, yo tenía una maravillosa tarjeta de crédito, aunque no tenía mucha plata,
las tarjetas sirven mucho, en esos momentos de apuro. Se las recomiendo, para que las tengan como
último recurso.
Bueno,
mi esposa y mi hija se quedaron en Santiago, fueron a Avianca a pedir nuevo
cupo y no había hasta el 13 de Febrero y las listas de espera son muy largas.
Pidieron endoso de los pasajes de Avianca, para poder viajar por Ladeco, la
cual tenía el domingo, un vuelo, que pasa por Bogotá, con lista de espera
corta. Fue además ella y sacó el salvoconducto
para el domingo, un trámite de 10 minutos, sin ninguna explicación, más que
mostrar el mismo pasaporte que miraba el funcionario de policía internacional.,
así que estuvo casi 3 días más en Santiago.
El domingo pudieron viajar en el Ladeco a Bogotá
Todos
estos percances, provocados por el desempeño al pie de la letra de la ley de
los funcionarios de policía internacional y por el desconocimiento de aquellos
miles de trámites que hay que hacer en Chile, para lo más mínimo.
Tan
solo el sacar esa visa, sin ningún problema, tardó más de 9 horas perdidas en
colas. La primera cola fué para
consultar qué es lo que se debe hacer.
No es posible que un funcionario en un mesón aparte de explicaciones,
tiene que ser el mismo encargado. Hay
cuatro escritorios ahí en la oficina de la calle moneda, pero nunca hay más de
un funcionario en los escritorios. La
segunda cola, otro día, para entregar los papeles, la tercera cola para retirar
el pasaporte. Y téngase presente que el
pasaporte tan solo lo puede retirar el interesado o su representante legal,
por supuesto que mostrando todos los papeles que sean necesario acreditarlo
como tal. Si hubiera habido algún problema, eran tres horas adicionales cada
vez. ¡Cómo puede ser productivo un país
con tanto papeleo! ¿Porqué hay que
inscribir la visa? ¿Porqué hay que
sacar salvoconducto para salir del país?
¿Porqué una niña necesita Rol Único Tributario? ¿Porqué necesitan los turistas conservar el
papel garabateado que les entregan, sin ningún aviso, y luego no los dejan
salir si lo pierden? ¿Porqué tienen que
ir los funcionarios de las líneas aéreas a rogar a los funcionarios de policía
internacional para que los dejen pasar sin tal papel? ¿No me gusta pensar mal pero no será que quieren una "comisión"
por cada pasajero que dejan pasar?
¿Para qué tienen un computador, si no sirve para estos trámites? Porqué hay que de
Hasta
el próximo mes, con algo más positivo, espero.
, donde yo les había dejado dos
maletas. En el avión de Avianca, en
Santiago, habían embarcado todas las maletas, 7 en total. Si yo seguía con las maletas, tendría que
pagar sobrepeso por dos ya que logré reducir su número a seis y los aviones nos
permiten 2 por persona. Por lo tanto,
dejé dos en Bogotá, en la oficina de Fujitsu, la compañía en la que trabajo en
Japón, donde conozco a la gente y mi mujer también. Luego, ella las pasó a buscar.
Claro que por olvido, no le dejé ropa gruesa, por lo que seguro que pasó
harto frío, acá en Tokio sobretodo y en
Los Ángeles. La tarjeta me ha
permitido comprar en ciudad de México, un boleto hasta Japón, cuando Aeroméxico
no quizo embarcarme por estar vencida mi visa a Estados Unidos. En tal situación, tan solo me quedaba
esperar tres días, hasta que habían vuelos a Japón por Canadá (tenía visa de
Canadá), pero, por siaca, pregunté en el mesón de DELTA, una línea
norteamericana. Ellos si que me traían
a Tokio, sin visa de USA, yo tenía que endosar mi pasaje comprado a JAL. La oficina de JAL está en el centro de
Ciudad de México, ni modo (como dicen los mejicanos) de alcanzar, pues bien,
saqué la mágica tarjetita y compré un pasaje a Tokio. Acá en Japón, recibí prontamente el dinero
del pasaje de JAL y dos meses después, tuve que pagar el de DELTA, el cual
además, era como 30% más barato.
En
la noche en Bogotá, hablé con ella se había dado cuenta y había ido a hablar a
la oficina de Korean Air en Santiago, donde la atendieron muy bien, le
recibieron los pasajes y mandaron un telex a Los Ángeles diciendo que ellos enviarían
los pasajes internamente al mesón de Los Ángeles. Bueno, no estando muy seguro de que funcionaría el asunto, ya
que los mismos funcionarios de Santiago decían que según las reglas de la
compañía, yo debería comprar de nuevo el pasaje, fui al mesón el viernes en la
noche a preguntar y me dijeron que no había problema, que el sábado, fuera al
mesón de boletos (donde venden boletos).
Así lo hice, y nos entregaron la tarjeta de embarque sin problemas,
afortunadamente, nos ahorramos US$1200, que era lo que valían los pasajes mas
baratos.