Perfeccionando el Castellano de Nuestros Hijos

por Julio Seguel

Agosto-Septiembre de 1992

 

 

El mes pasado analicé las posibilidades de estudio de nuestros hijos, chilenos 100%, mezclas, o japoneses 100% con alma chilena.

 

Sugería que podrían tener educación totalmente japonesa con rudimentos de Castellano enseñados por nosotros mismos.

 

Hay también varias otras posibilidades de enseñarles castellano. Por ahora me acuerdo de unas clases que las monjas hacen en Yotsuya, los sábados en la tarde. También, sugeriría, a las madres compatriotas, que paralelo al grupo de baile de Las Estrellitas del Sur, podrían también enseñarles a los niños a leer y a escribir, en el mismo u otro grupo.

 

Pero, la idea que mas me gusta, es la que llevé a la práctica, con mi hija. Los resultados fueron mediocres, tal vez yo esperaba mucho.

 

Para perfeccionar el Castellano, todavía creo, que no hay nada mejor que mandar al hijo a la casa de una tía en Chile. La mejor época para mandarlo es en la segunda quincena de marzo. Ya habrán terminado las últimas pruebas de su curso en Japón y en Chile esta recién comenzando el año escolar.

 

El niño o niña debe llevar sus certificados de notas y de promoción de curso, en Japón, redactados en idioma inglés, con la firma del encargado respectivo de las legalizaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores Japonés, quien certifica que el timbre del director del colegio es la firma oficial, que luego es legalizada en el Consulado de Chile. Acompañe el certificado original en inglés, de una traducción al Castellano, hecha por Ud. mismo. En Chile además debe agregar un certificado de nacimiento del niño, donde salga el nombre del padre chileno y un certificado de nacimiento del padre chileno. Con todos estos documentos, hay que dirigirse a la sección de validaciones de estudio y colegios particulares, del Ministerio de Educación, en Santiago, en la pecaminosa calle de San Camilo, pasadito de Rancagua, donde le aprobarán inmediatamente, a su hijo, en forma provisional, para que asista al curso que le corresponde en Chile. Si el niño no fuera hijo de chileno, tendría que perder uno o mas años pare nivelar. Es una excepción que hace la ley, con los hijos de chilenos. Durante el año el Ministerio tramita los documentos, y emite un decreto, en el cual reconoce oficialmente los estudios cursados en Japón. Mientras tanto, el niño asiste ya regularmente al colegio que haya elegido. El impacto es severo, lo tiene maltrecho varios meses, pero al final, lograra recuperarse y con el empeño que puso en nivelarse al resto del curso, le sobrara vuelo, pare terminar el año con buenas notas.

 

En diciembre, al terminar el ano escolar, el (la) niño(a) sabrá bastante Castellano. Al volver a Japón en enero, inscríbalo inmediatamente en el colegio y alcanzará a asistir al último trimestre de clases de acá, con lo cual tampoco pierde su año escolar en Japón.

 

En el caso nuestro, nuestra hija había recién terminado el sexto básico en Japón, estuvo en un colegio del barrio de Maipú, donde cursó el séptimo año básico. terminó su año, con muy buenas notas, sin muchas dificultades, aparentemente, pero, su Castellano, aunque tenía prácticamente puros sietes en la escuela, todavía esta lleno de errores de concordancia, pero puede analizar la frase mejor que yo nunca lo he hecho. Tal vez hubiera sido mejor enviarla uno o dos años antes.

 

Mientras menores son los niños, aprenden más fácil la segunda lengua, el Castellano en este caso, pero también, olvidan fácilmente la primera Por lo tanto, no es recomendable mandar los niños donde la tía, cuando estén en los primeros años de la escuela primaria. Quizás la mejor época es entre los 9 y los 12 años de edad.

 

Julio Seguel