EL
SINDICATO DE MI COMPAÑÍA
por
Julio Seguel
Marzo
de 1992
Ya
hace 8 años que trabajo de japonés, es decir, igual que un japonés, rodeado
de japoneses, con jefes japoneses, en una compañía japonesa.
En
esta compañía, muy grande, hay un sindicato, un solo sindicato. Todos los empleados sin cargo de la compañía,
sin excepción, pertenecen al sindicato.
El
ingreso al sindicato es automático.
Desde que transcurren los primeros meses en los cuales los nuevos empleados
están a prueba, comienzan a descontar mensualmente del sueldo la cuota del
sindicato. Varios miles de yenes, que
no alcanzan a ser ¥10.000. Con este
dinero se financian las actividades del sindicato y se crea un fondo para
pagarle el sueldo a los empleados, en caso que haya alguna huelga. Tengo entendido que la última huelga, de 1
día, pasó hace más de 10 años.
Cuando
alguien logra un cargo, deja también automáticamente de pertenecer al sindicato,
pasando a ser ejecutivo de la compañía.
El
sindicato está además asociado a la confederación de sindicatos de compañías
de la misma rama, en este caso, es la confederación de sindicatos de compañías
eléctricas.
Las
labores menos visibles del sindicato son el crear sitios de recreación, villas
de vacaciones, compañías de seguro para los empleados, campañas de solidaridad
con uno u otro fin. Los sindicatos tienen
su banco, compañía de seguro de vida, de accidentes, cooperativas, etc. que
están mal administradas pues como tienen el apoyo grande, no necesitan tener
utilidades y en realidad, se ve feo que tengan utilidades, pero terminan
prestando menos plata que los bancos, a un interés mayor. Las villas de vacaciones son escasas, sobretodo
porque todos los empleados de la compañía toman sus vacaciones los mismos días
y no hay capacidad para todos. Sólo los
sorteados pueden ir.
El
sindicato es político, la directiva es fundamentalmente de izquierda. Cuando hay elecciones en la ciudad o en la
provincia o por todo el país, el sindicato activamente promueve a sus
candidatos. Esta promoción es mediante
circulares que recorren los escritorios.
Me da la impresión que la mayoría de los empleados no son izquierdistas,
pues son una muestra típica de la sociedad japonesa, ni siquiera son afines con
otros partidos de oposición, pero en el caso de las elecciones sindicales,
botan por la oposición política. En
todas las elecciones hay prácticamente el mismo número de vacantes como de
candidatos. Pocas veces hay
situaciones en las que para llenar unas 10 vacantes haya 12 ó 13
candidatos. De esta forma salen
elegidos prácticamente todos los candidatos, los cuales son seleccionados
por el mismo sindicato. Y al sindicato
le cuesta designar los candidatos.
Sencillamente, pocos quieren ser candidatos y participar activamente
en estas labores.
Las
actividades más visibles del sindicato son las de conseguir aumentos de sueldo,
disminución de la jornada de trabajo, mejoramiento de las condiciones de
trabajo.
Dos
veces al año, en primavera y en otoño, hay dos grandes ofensivas para obtener
mejores condiciones económicas. En
primavera, se fija el porcentaje de aumento del sueldo y en la primavera, se
fija el multiplicador que aplicado al sueldo, tendrá como resultado el pago
de las bonas (bonificaciones).
Las
conversaciones entre la empresa y el sindicato comienzan con varias semanas de
anticipación. Me parece que algo así
como dos meses. Al principio se reúnen
una vez por semana, luego de unas pocas reuniones, la frecuencia aumenta y
cerca del final las reuniones son diarias.
Al término de cada reunión, el sindicato redacta una minuta, la imprime
y la reparte a todos los empleados, a la entrada del trabajo, en la mañana
siguiente. Como ahora, la hora de
entrada es libre, tan solo reparten a la hora que oficialmente debería
comenzarse a trabajar. A esa hora no
ha llegado más de un 20% de los empleados, por lo tanto, el encargado del
sindicato de cada departamento se encarga de hacer circular por todas las
secciones, una copia de la reunión. El
sindicato tiene una meta de aumento, digamos un 6% + 1%.
Por
su parte, las compañías, también están afiliadas entre ellas y discuten entre
ellas su situación. Normalmente, cuando
faltan pocas horas para vencer el plazo, las compañías ofrecen, según ellas,
lo más que pueden ofrecer. .... Y los sindicatos lo aceptan. No hubo huelga y todo el mundo feliz, a
trabajar de nuevo. Normalmente la
oferta de la compañía está muy cerca de lo que solicitó el sindicato, no siendo
la diferencia más de un 1%, en la mayoría de las veces. Hace dos o tres años, la oferta de las
compañías fue prácticamente lo solicitado por los sindicatos. Cada compañía hace su oferta separadamente,
al igual como cada sindicato hizo su solicitud separadamente y por extraña
coincidencia, tanto las solicitudes, como las ofertas y las aceptaciones, son
iguales. Todo cocinado de antemano, un
gran espectáculo de desplazamiento de fuerzas, palabras, reuniones, amenazas,
mostradura de dientes, etc. Pero al
final, no pasa nada. Tanto la compañía
como el sindicato está formado en realidad por empleados, trabajadores de la
misma compañía. Los ejecutivos, gente
de mayor edad que ya ha llegado a ser gerente, presidente, director. En una compañía japonesa, los dueños de las
acciones no tienen palabra que decir.
(Si alguien lo duda, pregúntenle al gringo Boone, que compró un gran
porcentaje de las acciones de Koito (cochino) y no pudo nunca nombrar ni un
solo representante en el directorio, a pesar de tener derecho a tener 3 ó 4).
El
afán de todos es que la compañía crezca, que sea poderosa, que gane mercados
de manera de que cada empleado tenga su trabajo asegurado de por vida y que si
sobran utilidades, estas puedan servir para que la compañía crezca todavía
más. Ojalá los dueños nunca se asomen,
a tratar de retirar sus utilidades.
PS: Como
siempre, quiero dejar constancia que lo que aquí escrito, es mi sensación de
las cosas. Los datos no son muy exactos,
pero no creo que estén muy lejos de la realidad.